Supongo que alguna gracia debe tener, pero yo, ni esforzándome, soy capaz de verla.
Sus
comparecencias después de los consejos de ministros son una demostración
palpable de su inconsistencia. El nuevo look no corrige eses aire de marisabidilla,
que intenta compensar con altanería su desconocimiento de los temas. De todas
formas es joven, igual aprende.
No creo que sea
sectarismo por mi parte verla a años luz de las dos últimas vicepresidentas, tanto
María Teresa como Elena fueron un modelo de saber estar i
solvencia.

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