dilluns, 30 d’abril de 2012

El ocaso del euro




Aquest cap de setmana, en el suplement NEGOCIOS de El País, és publica un capítol del nou llibre de Paul Krugman, que el proper dia 3 es posarà a la venda, en el que analitza l’actual depressió econòmica i les alternatives de sortida.
El títol, ¡Acabad ya con esta crisis!  suposo que fruit de de la mercadotecnia editorial, és poc afortunat, però el capítol publicat és una clara mostra de la capacitat d’anàlisi, la facilitat pedagògica i el compromís del premi Nobel d’Economia, que sempre ha considerat que és l’atur la prioritat, per sobre del control del dèficit, i que els governants europeus se equivoquen en l’actual política econòmica.
Estic segur que el llibre no decebrà.


La dreta espanyola


La dreta, a tot el món, té uns elements comuns:
Estan convençuts que,  gràcies al dret diví, ells són els legítims propietaris del país. Que governi l’esquerra és una anomalia, un accident contra natura... I no tenen escrúpols, tot és legítim per aconseguir el poder.
Els desfavorits ho són per mèrits propis. Les polítiques socials una debilitat, i els impostos han de ser els mínims per mantenir l’estructura de l’estat, especialment l’exèrcit i la policia.
Són lliberals en economia (el mercat ho arreglarà tot) i intervencionistes en la seva concepció moral, encara més quan es tracta d’opcions sexuals.
La ciència i la racionalitat són els seus enemics, prefereixen explicacions del món,  religioses o mítiques. Evidentment són creients, si bé poques vegades viuen d’acord a les seves creences.
A Espanya tenen alguns elements addicionals propis: no són capaços d’alliberar-se de la llarga etapa autoritària, de la que són hereus directes i on l'esglesia Catòlica hi posa el pensament únic.  El pes de les posicions de l’extrema dreta és determinant en el partit.
Ara hem tornat a l’estat natural, ja governen després d’una llarga campanya de mentides. Ara tenim un president  abstret , “ensimismat”   i autista, una vicepresidenta que no perd ni una oportunitat per demostrar que és una ignorant histèrica i un ministre d’economia del prestigiós planter de Lehman Brothers, uns dels causants de la crisi mundial.
Com que estan en possessió de la veritat i com, a més, tenen el component altiu i “xulesco” marca de la dreta espanyola, no pararan fins que no s`ho carreguin tot. Al cap i a la fi, 30 anys de conquestes socials no deixen de ser fruit de l’anomalia, dels que pretenen fer creure el valor d’els principis de igualtat d’oportunitats i la solidaritat, quan per ells no deixen de ser sentiments contra-natura.
Si, ja sé, la lluita de classes és un anacronisme.

dijous, 26 d’abril de 2012

Suma i segueix


S’han begut l’enteniment

Los mayores de 26 años que no trabajen tendrán que declararse insolventes para tener prestación sanitaria, sin sanidad

dimecres, 25 d’abril de 2012

diumenge, 22 d’abril de 2012

El suicidio económico de Europa



La austeridad fiscal que promueve Alemania está ahogando a sus socios europeos.

La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.
Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico.
La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar.
Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.
En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.
Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.
Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.
Por eso, si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Y la forma de dicha alternativa es en realidad bastante clara. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas, en forma de buena disposición —una buena disposición anunciada— por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 —una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel— el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.
Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.
Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, es catedrático de la Universidad de Princeton.

dijous, 12 d’abril de 2012

Economia i mercat

La economia és una ciència social, ho sap tothom. En els processos econòmics intervenen tants agents que les certeses sempre són estadístiques i moltes vegades els marges d’error, molts alts. Fins i tot entre els economistes, costa posar-se d’acord en la interpretació posterior d’un fet. Malgrat tot, la historia de l’economia és llarga, com per poder treure algunes conclusions i preveure alguns processos.
John Maynard Keynes va ser un prestigiós intel·lectual i l’economista més influent del segle XX. Occident no va superar la crisi de 1929 fins que els governs de l’època no van assumir les seves tesis i las van aplicar a la política econòmica.
La intervenció de la política en la economia, la regulació del mercat, ha estat la base del model més exitós d’economia social i de l’estat de benestar, que ha dominat les polítiques europees durant dècades.
Una cosa és mes complexa que en temps de Keynes, el fenomen de la globalització i la interdependència, agreujada en Europa que no tenir els instruments de govern econòmic i per tant, estar  sotmesa als interessos  conjunturals alemanys. La disciplina del dèficit durarà fins que comenci a perjudicar a Alemanya.
Ja hi ha consens entre el economistes  que no sortirem de la crisis sense polítiques keynesianes, sense fomentar l’activitat econòmica i sense una major regulació dels mercats... i aquestes mides ha de ser com a mínim d’àmbit continental.
Han passat 70 anys, portem 4 de crisis aplicant polítiques neoliberals que demostren cada dia la seva ineficàcia. Molts economistes, i Krugman més que ningú, clamen contra l’obsessió del dèficit quan el gran problema és l’atur. Com deia Keynes, criticant als lliberals de l'època, el mercat acabarà corregint els desequilibris, si, però en quan temps i a que cost? provocant quan patiment?

dimarts, 10 d’abril de 2012

Los genios de las finanzas


Lo tenían todo claro, su sola presencia generaría confianza y empezaría el crecimiento y la creación de empleo, Europa y los mercados se postrarían a sus pies, la señora Merkel los recibiría con alfombra roja.
No subirían impuestos, subirían las pensiones, no tocarían ni la educación ni la sanidad, serian los garantes del estado del bienestar, porque la culpa de todo era de Zapatero que había generado la crisis mundial.
Los mercados ni caso y Europa se ríe de ellos. Al de Guindos de tanto servilismo se le está poniendo cara de palanganero.
Menudos imbéciles.

diumenge, 8 d’abril de 2012

Economía de ‘baba rosa’



Paul Krugman, premi Nobel d’Economia, demostra, una altra vegada, que l’economia té ideologia i que la deriva del Partit Republicà en mans de l’extrema dreta, promet cada vegada més, desigualtat i injustícia.
Que estúpits som els europeus si no són capaços de defensar el nostre estat del benestar 

Lo que hay que decir


Israel declara al escritor Günter Grass persona non grata por un poema crítico


 Aquest és el text del poema traduït al castellà, un gran atemptat contra Israel com es pot comprovar.
És cert que un poema semblant es podria dedicar a USA, Gran Bretanya, França, Xina, Índia, Pakistan, Rússia... i qualssevol altre que continua mantenint un arsenal nuclear. 

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.


Traducción de Miguel Sáenz. El texto original en alemán se publica hoy en el diarioSüddeutsche Zeitung.

divendres, 6 d’abril de 2012

La penitència del dopatge


PER JOAN MANEL PERDIGÓ

L’escriptor grec Petros Màrkaris compara al seu penúltim llibre, Amb l’aigua fins al coll, l’efecte devastador del consum de substàncies dopants en els atletes amb el que ha causat la sobredosi de diners fàcils en la salut financera de milions de persones a Europa i els EUA, amb l’efecte secundari d’arrossegar el sistema a la pitjor crisi econòmica des de la Gran Depressió del 1929.
Màrkaris, que enllaça els seus relats de novel·la negra amb la realitat social grega, com el seu mestre Manuel Vázquez Montalbán, no és especialment compassiu a l’hora d’adjudicar part de responsabilitat del desastre als seus conciutadans, però posa èmfasi en el fet que, almenys ells, com l’atleta dopat, ja estan expiant –¡i de quina manera!– la part del pecat que els correspon. Una cosa molt diferent de la sort que corren, a Grècia i mil racons més del planeta, els laboratoris que van facilitar la substància dopant (la banca que va concedir el crèdit a dojo) i els àrbitres (polítics de tots els colors) que van mirar cap a una altra banda i van treure rèdit electoral d’unes marques adulterades de creixement.
Desenganyem-nos, per netejar l’organisme de substàncies dopants i acostumar el teixit productiu a créixer sense anabolitzants, necessitarem una dècada llarga. Però el més preocupant no és quant trigarem a sortir de la postració, sinó en quines condicions ho farem. I Espanya és dels països que tenen més males paperetes. Acostumats a créixer en aquesta llarga dècada (1994-2007) dopats per aquest crèdit que ens va crear la il·lusió de ser els més forts i ràpids del món, capaços de guanyar en mil medalles –”Hem atrapat Itàlia i ara anem per França”, ¿se’n recorden?–, ens vam oblidar de fer els deures. No en va Espanya era el 2008 el segon país del món en captació de capitals –¡en termes absoluts!– només superada pels EUA, com recorda l’economista Juan Tugores. Sobre aquesta orgia de crèdit (de substàncies dopants) ni tan sols vam saber aprofitar la conjuntura per modernitzar el nostre sistema productiu. El catedràtic Jordi Maluquer afirma que la nostra productivitat es va deteriorar en aquells anys en relació amb Europa i que només ara, amb 5,2 milions d’aturats, hem recuperat els nivells del 1996 “¡gràcies al fet que no treballa ningú!”.
No ho tenim fàcil tampoc perquè a escala mundial ningú sembla gaire interessat a revisar les regles del joc. Els uns, els països emergents, perquè ara és el seu torn i estan creixent tant com nosaltres en el seu moment. Que ho facin millor o pitjor, ja són figues d’un altre paner. I els altres, els de sempre, les grans finances i corporacions que influeixen –i de quina manera– en la voluntat dels governs democràtics, perquè les coses no els van gens malament després de l’ensurt inicial i de la fallida de Lehman Brothers el 2008.
Mals auguris, per tant, sobre com ens en sortirem d’aquesta. Tampoc els nostres germans nòrdics de la UE, amb Merkel al capdavant, es deixaran entendrir per les nostres súpliques i per mers propòsits d’esmena. És un deute que hem de pagar amb totes les seves conseqüències, com ens insisteix amb més raó que un sant el nostreJosep Oliver. El problema és si els que ja dissenyen el nostre futur volen aprofitar el pagament d’aquest deute, no perquè ens rehabilitem, sinó per desnonar-nos. Si volen liquidar això que en diem Estat del benestar. Aquest concepte que els profetes de l’austeritat s’obstinen ara a assimilar al de malbaratament. Aquesta és la trampa.
El gran pacte social de redistribució de la riquesa no només està basat a crear una societat de consumidors, sinó també, i de forma molt especial, en una distribució equitativa de la càrrega impositiva per aixecar un sistema que ha permès que els ciutadans, independentment del seu bressol, tinguin accés a la sanitat, l’ensenyament i a uns serveis destinats no només a garantir unes cotes de benestar, sinó a oferir les oportunitats perquè qualsevol, d’acord amb les seves capacitats, pugui prosperar gràcies a l’ascensor social, clau del sistema.
Sobre aquesta base hem transitat unes quantes generacions d’europeus. Una sòlida estructura que semblava aliena a les conjuntures per les quals el sistema ha passat des de principis dels anys 70. I aquestes són les bases que ara estan en qüestió. El desmantellament de serveis públics, sense diferenciar els bàsics dels prescindibles, la privatització de molts d’ells, la desregulació financera iniciada fa 40 anys, o la liquidació de la negociació col·lectiva i els drets laborals bàsics. Tot un gran canvi de les regles de joc que amenacen de retornar-nos a temps molt pretèrits. I, en el fons, last but not least, la mare de totes les batalles: el repartiment de la riquesa.
N’hi ha prou amb un exemple. La setmana passada es va conèixer el detall comptable del PIB espanyol del quart trimestre del 2011.Doncs bé, per primera vegada des que hi ha estadístiques, les rendes empresarials superen les salarials en el repartiment del valor afegit que genera l’economia espanyola. Per entendre’ns, per primera vegada, tots els assalariats junts no guanyen tant (46%) com ho fan les rendes empresarials (46,2%), òbviament en un nombre molt menor d’individus (el restant 7,8% correspon als impostos). A principis dels 80, per fer-nos-en una idea, la remuneració conjunta dels assalariats representava el 53% del PIB, davant el 41% de la renda empresarial i dels autònoms. Una fotografia que pot ser un reflex bastant fidel de quin és el futur que ens estan escrivint. No va començar ahir, ni de bon tros, però n’hi ha bastants que volen rematar-ho ara. En definitiva, volen que només els atletes paguem el preu del dopatge amb què ens van destruir. Més tard, si els surt bé, no s’ha de descartar que vulguin tornar al fuet per fer-nos córrer.

dijous, 5 d’abril de 2012

Sarkozy


La dreta, no importa la seva nacionalitat, té pocs escrúpols.
Al senyor Sarkozy no l’importen els mètodes per garantir-se la reelecció. L’afer Toulouse li ha donat peu per descobrir i detenir cèl·lules terroristes en mitja França, curiosament en campanya electoral.
No és difícil pensar que l’assassí de Toulouse va ser executat,  perquè la seva confessió no seria massa còmoda. Si fóssim partidaris de les teories conspiratives no costaria arribar a la conclusió que a Mohamed Merad, algú, des del poder, el va ajudar a decidir-se  en el seva acció fanàtica i assassina.
En qualssevol cas està clar que el senyor Sarkozy, davant de l’evident fracàs de la seva política econòmica,  ha trobat, per fi, una línia sòlida de campanya.