diumenge, 24 de gener de 2010

La libertad


Hablar, con sonido metálico
desde la libertad.
Desde dentro, tras el cristal
de esa mezcla de hospital y tanatorio humilde
disglósico, enrejado, ritualizado
y burocratico hasta el absurdo.
Es cierto, son buenas las certezas:
cuando todo está claro
se es capaz de sacar rendimiento incluso a la injusticia.
Volver a los valores, a la esencia
saber que es lo que importa y que es superfluo:
ese es el camino
y no el escepticismo o la renuncia.
Todo pasará y aún sonarán más huecas
las frases paternalistas impresas en las paredes
y más irreales los amigos falsos
y este rincón inhóspito y con nombre de santo
intentará, en vano,
hacerse sitio entre el recuerdo y el olvido.