dijous, 28 de gener de 2010

Officium defuntorum


Se pasea Cristóbal de Morales
entre el éxtasis y la melancolía
intentando convencer al viejo Manfred
que Jan y los Hilliards
son la síntesis perfecta para acariciar
la “clau de volta” de las catedrales
y las estrechas calles medievales.
Se libera la música de su origen
mientras tensas las sábanas
provocando emociones y pequeñas nostalgias
recordando el inútil esfuerzo
de acompasar la melodía a los ritmos
a “les fresses” que provoca el derroche...
y vuelven los recuerdos:
al origen
a las pequeñas muertes
al abrazo profundo
a la experiencia mística y al manantial.
Mientras fuera, la calle,
nos devuelve al ruido cotidiano y a los sueños futuros.