dijous, 14 de gener de 2010

El cónsul de Sodoma

Me habían llegado comentarios en los dos sentidos, muy a favor y muy en contra, la verdad es que no es para tanto.
Es evidente que Sigfrid Monleón, por su habilidad narrativa, no es Bertolucci ni Coppola, “El Cónsul de Sodoma” no es una gran película, pero tampoco la peor que he visto.
Con independencia de que se acerque más o menos a la verdad de la vida del poeta (yo me creo, y además me gusta más, la versión de Juan Marsé), la película tiene algún acierto.
Lo mejor, sin duda, los poemas de Gil de Biedma, usados en el guión, en algunos casos, con acierto, la ambientación de la época es creíble, se ha hecho un esfuerzo notable que se nota en el producto final.
No son nada creíbles la mayoría de las escenas sexuales, reiterativas y frías. Ni son transgresoras ni escandalosas, son casi de colegio de monjas y no generan ni la más mínima emoción.
La actuación de Jordi Mollà, tan alabada, me parece de lo peor de la película, creo que no da el papel y crea un personaje excesivamente amanerado, poco vital y monocorde, lejos de la personalidad poliédrica del poeta.
Un acierto la elección de Bimba Bosé. Yo no sé como era Julia Guerrero, pero el físico andrógino de la actriz/modelo, hace creíble la atracción del Gil de Biedma por un personaje femenino, lástima que la película resuelva tan mal el final de la relación.
Forzadísimo, y en eso Marsé tiene razón, el paralelismo con la historia de Teresa y el Pijoaparte. La simbiosis Gil de Biedma/Teresa es una ocurrencia estúpida.
De todas maneras, si película y polémicas sirven para que la gente se acerque y conozca la obra de Jaime Gil de Biedma, habrá valido la pena. El lector de poesía es escaso y generalmente inteligente. Seguro que sacará sus propias conclusiones.