diumenge, 6 d’abril de 2008

Entrevista a Eguiguren

ENTREVISTA: La situación en el País Vasco
"ETA abandonó el proceso porque creyó que era una rendición a bajo coste"
LUIS R. AIZPEOLEA - Madrid - 06/04/2008
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El principal representante socialista en el intento de lograr un final dialogado del terrorismo de ETA afirma que "el Gobierno llegó al borde del precipicio para intentar salvar el proceso a riesgo de su propio desgaste".
El pasado 8 de marzo, día del entierro del ex edil socialista de Mondragón (Guipúzcoa) Isaías Carrasco, todo el mundo pudo ver al presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, llevar a hombros el féretro de su compañero asesinado por ETA. Muchos sabían que quien llevaba el féretro había sido el principal negociador con Batasuna y con ETA en el fracasado proceso de fin dialogado del terrorismo. Al día siguiente hablaron las urnas y el PSE-EE obtuvo el mejor resultado de su historia. Eguiguren (Aizarna, Guipúzcoa, 1954) cree que los vascos han entendido la apuesta de Zapatero y el PSE. Tras dos años de silencio -"cualquier declaración mía se podía malinterpretar", dice- habla sobre el proceso que vivió en primera persona.
"ETA dio marcha atrás en dejar las armas antes de la primera reunión"
"El proceso se había hecho para no tener que llevar más féretros"
"Algunos dicen que fuimos ingenuos. Yo creo que intentamos un logro histórico"
“Tony Blair y Gerry Adams, después del atentado de la T-4, pidieron al Gobierno que escuchara a ETA. Y el Gobierno lo hizo”
Las reuniones con Batasuna sirvieron para que los ‘abertzales’ comprobaran la voluntad de un fin dialogado de la violencia y que quien no daba el paso era ETA”.


Pregunta. ETA asesinó a Isaías hace un mes y ha amenazado con volver a matar militantes socialistas. Usted llevó su féretro sólo meses después de haberse sentado a hablar con ETA. ¿Qué sensación tuvo?
Respuesta. Lo que sentí fue que el proceso se había hecho para no tener que llevar más féretros. Desgraciadamente, ya hemos llevado muchos y hemos asistido a cientos de funerales de compañeros del partido, del PP, de policías...
P. Pero tuvo que ser duro.
R. Lo fue. Isaías era un compañero muy cercano. Pero ya esperábamos un atentado al no haber accedido ni el Gobierno ni los socialistas a las pretensiones de ETA.
P. Hubo dos treguas largas de ETA y dos fracasos. ¿Por qué pensó que esta vez iba a salir?
R. A pesar de todas las críticas de improvisación e ingenuidad, tengo que decir que por primera vez se siguieron los procedimientos internacionales de resolución de conflictos con participación de organizaciones especializadas. El proceso utilizó como referencia los pactos que había en Euskadi sobre terrorismo, los de Ajuria Enea, y se hizo con escrupuloso respeto a los procedimientos democráticos.
P. ¿Hubo diálogo previo con ETA para propiciar la tregua?
R. Diálogo con ETA, como tal, no hubo hasta después de la tregua. Lo que hubo antes fueron contactos sobre el método para propiciarla. Es también verdad que antes de hablar con ETA tuvimos otras conversaciones [alude a las que mantuvo con Arnaldo Otegi], en las que tratamos de apartar las piedras que podían obstaculizar el camino. Convinimos en que aquella no era una tregua más, sino permanente, con el objetivo de cerrar la página triste del terrorismo. Teníamos la convicción de que iba en serio. Pero también la tenían las instancias internacionales que ayudaron, y lo decían los representantes de Batasuna y ETA en las conversaciones previas. Si añadimos que había una voluntad social de que saliera bien, era para ser optimista.
P. ¿Dice que hubo más procedimiento que contenido?
R. Sólo hubo procedimiento y se acordó antes de la tregua. Los contenidos se dejaron para la mesa de partidos y para el diálogo entre Gobierno y ETA. No llegó a haber, como tal, una reunión de contenido entre Gobierno y ETA tras la tregua.
P. ¿Cómo?
R. ETA cambió la decisión que había tomado de dejar las armas antes de que se produjera la primera reunión del proceso. Con todas las críticas que ha generado el proceso, Gobierno y ETA no desarrollaron la hoja de ruta. En las conversaciones previas se habló de un temario, pero Gobierno y ETA, tras la tregua, no dedicaron ninguna reunión a abordarlo. Puede decirse que el proceso no empezó.
P. ¿Qué temario era?
R. Lo que ETA llamaba consecuencias del conflicto y nosotros la parte técnica del proceso. Se trataba de hablar de presos, del desarme, siguiendo el modelo irlandés. Y establecer las bases de la reconciliación para el futuro. Nada de eso se llegó abordar.
P. ¿Y entonces qué se abordó en las reuniones del Gobierno y ETA tras la tregua?
R. Fueron para aclarar por qué no empezaba el proceso y pedir explicaciones por los incumplimientos. ETA se quejaba de que había detenciones. Y el Gobierno se quejaba a ETA porque seguía extorsionando a empresarios. Fueron reuniones de reproche. Pero no se siguió la hoja de ruta. Es falso que hubiera negociación política.
P. Pese al robo de armas de ETA, en octubre de 2006, ustedes eran optimistas. ¿Qué pasó?
R. Vimos que algo fallaba y que el proceso no salía en los términos previstos. Pero también pensamos que sucedía en procesos similares. Era imposible saber si ETA utilizaba técnicas de presión para la negociación o si ya había decidido cambiar de rumbo. Hoy, mi conclusión es que al poco de decretar la tregua, a ETA le entró el vértigo de decir adiós a las armas y pensó que el proceso ya no le valía, que era una rendición con un coste muy bajo para el Gobierno.
P. ¿Hubo en ETA un golpe de mano o presiones de las bases?
R. No creo en la teoría de duros y blandos. Simplemente, unas determinadas posiciones se impusieron a otras y, al final, fueron asumidas por todos porque a ETA le entró el vértigo del final de la violencia.
P. Sin embargo, ustedes tuvieron esperanzas hasta el atentado de la T-4, a finales de 2006.
R. Que la cosa no iba bien, lo vimos a la vuelta del verano. Pero como tampoco hubo un ultimátum de ETA, mantuvimos la esperanza de reconducir el proceso, hasta el atentado de la T-4.
P. ¿En la reunión de diciembre con ETA no percibieron el riesgo de un atentado?
R. Se ha hablado mucho de esa reunión, pero no aportó nada a lo sucedido. Constató que el proceso no funcionaba, pero tampoco sacamos la conclusión de que ETA lo iba a romper.
P. ¿Qué falló en ustedes?
R. No soy consciente de haber cometido errores de calado. El Gobierno llegó al borde del precipicio para intentar salvar el proceso a riesgo de su propio desgaste. El Gobierno quiso convencerse de haber hecho todo lo que se podía para acabar con el terrorismo. Por eso siguió hasta despejar todas las incertidumbres. E incluso después del final.
P. ¿Puede explicarse?
R. Sí. Tony Blair y Gerry Adams, después del atentado de la T-4, pidieron al Gobierno que escuchara a ETA. Y el Gobierno lo hizo.
P. ¿Rubalcaba acertó?
R. Creo que Rubalcaba hizo lo que tenía que hacer: intentar terminar con ETA por esa vía si era posible, aguantar lo que se pudiera, llegar hasta el final y echarle valor. En el PSE estamos totalmente de acuerdo con él.
P. ¿Por qué abrieron conversaciones políticas con Batasuna y el PNV tras el verano de 2006?
R. Porque el proceso estaba empantanado. Teníamos dos alternativas: esperar, con la casi seguridad de que se rompía, o hacer algo para que arrancara. Entonces decidimos iniciar conversaciones políticas con Batasuna e incorporar al PNV. Fue una decisión polémica. Pero mostrábamos al mundo abertzale que el proceso iba en serio, que si ETA dejaba las armas, los partidos decidirían el futuro vasco. Por eso, nos sentamos en Loyola y elaboramos un documento que es público y que al final Batasuna no aceptó.
P. Eso ha dado pie al PP a decir que negociaron con ETA.
R. Aquellas reuniones se hicieron porque podían abrir el proceso. Y sirvieron para que la izquierda abertzale comprobara que había voluntad en el Gobierno para acabar con la violencia por la vía del diálogo, y que quien no daba el paso era ETA. Hay que aclarar, además, que esos acuerdos sólo entrarían en vigor si eran avalados por el Parlamento vasco.
P. ¿Por qué se rompieron los acuerdos de Loyola?
R. Batasuna no llegó a firmar porque ETA dijo que no le valía.
P. ¿Cuál fue el comportamiento de Otegi en el proceso?
R. Tengo la sensación de que Otegi, en su apuesta por un acuerdo desde la legalidad, sabía que lo tenía difícil con ETA. Algunos piensan que fuimos ingenuos. Yo creo que intentamos un logro histórico.
P. ¿Les afectaba lo que decían los medios de comunicación?
R. Sí, pero no tanto como para que dejáramos de hacer lo que teníamos que hacer.
P. ¿Y los ataques del PP?
R. Padecimos sus críticas injustas, pero tenían poca información. Si unimos a eso la pasión que provoca este tema, se explica lo sucedido. Los hechos han demostrado que los temores del PP no eran ciertos. Íbamos a vender Navarra, y hoy gobierna UPN con el consentimiento de los socialistas. Tampoco habríamos hecho nada contra la Constitución porque ni queríamos ni podíamos. Hay que pasar la página de los reproches.
P. El PP dice que ETA está reforzada tras la tregua.
R. Es como decir que un jugador que ha pasado una temporada sin jugar está más fuerte. Está más desentrenado. ETA sabe que ha perdido una oportunidad histórica, y lo está discutiendo. También sabe que la Guardia Civil no ha estado de brazos cruzados durante la tregua.
P. ¿Puede repetirse otro proceso así?
R. El Gobierno, los partidos y la sociedad han escarmentado. Hay una premisa y es que el adiós a las armas de ETA debe ser definitivo y demostrado con los hechos. Pero, además, se han quemado una serie de instrumentos, las dos mesas, etcétera. Un proceso así está superado.
P. ¿Qué van a hacer ahora?
R. Resistir, a sabiendas de que ETA ha perdido la batalla. Sabe que la Constitución no va a cambiar por la presión armada y que tampoco pueden aniquilar a un pueblo. Tenemos que lograr que desistan por la presión social y el Estado de derecho.
P. ¿Cree que han perdido apoyos tras el proceso?
R. Han salido malparados. Tienen dudas sobre lo que están haciendo y en Navarra está claro que han perdido terreno. Pero el mundo de la izquierda abertzale es el de una comunidad cerrada e impermeable.
P. ¿ETA acabará esta legislatura?
R. Estoy convencido de que esta legislatura veremos el final. Las cosas no son eternas. ETA nació en un momento, se desarrolló en determinadas circunstancias, que ya no se dan. Cuentan con un fuerte rechazo en Euskadi. Está el terrorismo internacional y su propio agotamiento. Estamos en la fase final, aunque no sé cómo va a acabar.
P. ¿Hay que derogar la resolución parlamentaria de mayo de 2005, como dice el PP, porque de lo contrario se renuncia a la derrota de ETA?
R. Me parece absurda la historia de que el terrorismo se arregla con resoluciones. PSOE y PP tienen que restablecer la confianza. No tiene sentido derogar la resolución. ¿Para hacer otra? Es una discusión bizantina. En el Reino Unido, conservadores y laboristas mantuvieron el consenso sin documentos. Es un problema de voluntad.
P. ¿Llegó a temer que el proceso empujara al fracaso electoral a Zapatero?
R. Zapatero se jugó las elecciones y su futuro político porque hizo más de lo que pensábamos. Los vascos nunca lo vamos a olvidar. Merece la pena ser presidente para lograr la paz. Es la tarea más importante para un presidente democrático en España y se lo jugó todo por lograrlo.

El PSE ofrece un pacto al PNV”

Pregunta. ¿Ve relación entre el éxito electoral del PSE y su apuesta por el proceso de paz?Respuesta. Creo que ha habido un premio a ese esfuerzo. Los vascos han agradecido a Zapatero su riesgo. Tampoco le ha servido al PP el uso electoral que ha hecho del terrorismo. El PP, sobre todo en Euskadi, debe reflexionar. Nunca he entendido sus ataques al PSOE por el terrorismo, porque compartimos lo más importante, la defensa de la vida frente a las amenazas de ETA.P. ¿El PNV va a contribuir a desalojar a la alcaldesa de ANV en Mondragón?R. Confío en que haya una moción de censura. Es un gesto de solidaridad y humanidad. Sobran las declaraciones.P. ¿El PNV va a contribuir al aislamiento de ANV?R. Confío en que lo haga, aunque tengo algún temor. Va a depender mucho de lo que ocurra en los próximos meses, de su situación interna, de las conversaciones de Zapatero con el PNV e Ibarretxe.P. ¿Qué plantea el PSE?R. Un pacto para los próximos meses, hasta las elecciones vascas. El PSE está dispuesto a no aprovechar la coyuntura de estos meses a cambio de que Ibarretxe no siga con su plan y su consulta. Debe haber un diálogo y no tomar decisiones irreversibles hasta las elecciones vascas, y que los vascos decidan.P. ¿Cree que el PNV e Ibarretxe van a priorizar la lucha contra el terrorismo y dejar los planes soberanistas?R. Depende de ellos. Ibarretxe tiene fama de ser de piñón fijo, pero es sensible. Espero que haya tomado nota de las elecciones. Nosotros vamos a defender un acuerdo para transitar hasta las elecciones.P. ¿Qué alternativa puede haber al plan Ibarretxe?R. El PNV habla de los pactos de Loyola. Pueden tratarse en el Parlamento, porque están dentro de la Constitución, algo muy distinto al plan Ibarretxe. Pero hasta que cese la violencia y haya igualdad de oportunidades no debe haber reforma estatutaria.