dissabte, 4 d’octubre de 2008

Premios Ig-Nobel

Los Ig-Nobel eligen las 10 investigaciones científicas más absurdas del año

RAFAEL TAPOUNET
Una patata frita rancia tiene mejor sabor si en el momento de comerla se oye el sonido de una patata frita crujiente. De igual modo, un helado de huevos con beicon (hay gente para todo) sabrá más a beicon si su ingesta va acompañada por el ruido de una tira de beicon friéndose en la sartén.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio científico realizado por los profesores de la Universidad de Oxford Charles Spence y Massimiliano Zampini que ha sido galardonado este año con uno de los premios Ig-Nobel (la versión gamberra y humorística de los Nobel), que el jueves por la noche se otorgaron en la Universidad de Harvard.
Desde el año 1991, un comité internacional coordinado por la revista de humor y ciencia Annals of Improbable Research elige los 10 trabajos de investigación más absurdos del año (algunos de ellos publicados en revistas de prestigio) y los da a conocer en una gala que está a medio camino entre los premios de la Academia sueca y El club de la comedia.
En la lista de galardonados en la historia de los Ig-Nobel brillan con luz propia los estudios sobre la transmisión de la gonorrea mediante el uso de muñecas hinchables, el efecto del Prozac en las almejas y el cacareo de los pollos como medida de la velocidad del viento durante un tornado.
Aquí está la lista completa de los ganadores de este año:
NUTRICIÓN Los ya citados Spence y Zampini, por demostrar que las patatas rancias saben mejor cuando se oye el ruido de una patata crujiente.
MEDICINA Dan Ariely, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte), cuyas investigaciones le llevaron a concluir que los placebos caros son más eficaces que los baratos.
BIOLOGÍA El equipo francés formado por Marie-Christine Cadiergues, Christel Joubert y Michel Franc, que descubrió que las pulgas de los perros pueden saltar más alto que las pulgas de los gatos.
QUÍMICA Un estudio coordinado por un hospital de Boston y publicado en el New England Journal of Medicine que prueba que la Coca Cola mata los espermatozoides. En una pirueta típicamente ig-nobel, el premio es compartido con un equipo de científicos taiwaneses que demostró exactamente lo contrario.
ECONOMÍA Geoffrey Miller, Joshua Tyber y Brent Jordan, de la Universidad de Nuevo México, que tras un trabajo de campo al parecer exhaustivo descubrieron que las bailarinas de estriptís ganan más propinas cuando están ovulando.
FÍSICA Los británicos Dorian Raymer y Douglas Smith, por demostrar que los hilos, los pelos y cualquier otra cosa susceptible de enredarse se acaba, en efecto, enredando.
ARQUEOLOGÍA Los brasileños Astolfo Gomes de Mello Araujo y Jose Carlos Marcelino, por investigar el daño que los armadillos pueden causar en una excavación arqueológica.
CIENCIA DEL CONOCIMIENTO Los japoneses Toshiyuki Nakagaki y Hiroyasu Yamada y la húngara Ágota Toth, que se preguntaron si los organismos unicelulares que viven en el lodo son capaces de salir de un laberinto. Y concluyeron que sí.
LITERATURA El británico David Sims, por el estudio titulado Tú, bastardo. Una exploración narrativa de la experiencia de la indignación en el seno de una organización.
PAZ El organismo suizo llamado Comité Federal de Ética para la Biotecnología No Humana, y los ciudadanos suizos en general, por adoptar el principio legal de que las plantas tienen dignidad.

Alguns dels nostres amics, especialment el sr. Centeno, segur que es senten reconfortats per aquest premi de la PAU.