dissabte, 11 d’abril de 2009

Con los ojos abiertos

Quiera aquel que quizás es, dilatar el corazón del hombre a la medida de toda la vida.

Toda amistad auténtica es una adquisición duradera.

Ti voglio bene.

Entré en contacto por primera vez con la obra de Marguerite Yourcenar en 1983, cuando ella ya tenia 80 años. Incomprensiblemente no se editó en España hasta esa época Memorias de Adriano, obra que en una traducció magnifica de Julio Cortazar se habia publicado en Argentina en los años cincuenta.
Mi relación con la literatura y con la música, tiene algo de compulsivo, el impacto de Memorias..... me llevó a la compra de cualquier cosa que encontrara en la librerias con el nombre de la escritora. Fue un largo e intenso idilio con la señora Yourcenar.
El año pasado, la exposición en el Britihs Museum sobre Adriano, removió la cenizas y me llevó a una nueva lectura del libro, medio olvidado en el último estante de la libreria (condicionantes del orden alfabético).
Algunos meses después me encontré, sin querer, con una edición reciente de “Con los ojos abiertos”, 350 páginas de conversaciones de la escritora con Matthieu Galey, periodista del semanario L’Express.
El libro es magnífico, escrito desde la complicidad y la simpatia hacia un personaje irrepetible, con el que, en tantas respuestas, te sientes o te gustaria sentirte identificado.
Margarite Yourcenar es un pozo de sabiduria que lo ha leido todo y ha reflexionado profundamente sobre todo.
Escritora de lenta gestación y de larguisimo parto, escribe los textos de nuevo varias veces: un libro está acabado, sólo, cuando ya nada se puede decir mejor de como está escrito.
De intenso proceso de convivencia con los personajes de sus libros que se quedan en su vida para siempre, con la misma o mayor intensidad que las personas reales, en un presente en el que son contemporaneos el siglo II, el Renacimiento, el taoismo i el ecologismo militante.
En fin Margarite Yourcenar és de esos escritores que proporcionan ese placer “masoca” de sentirte superado y consciente de tus innumerables limitaciones.