dilluns, 29 de març de 2010

Chat, una conversa amb G.

A veces la tecnología aporta dificultad
y amplía la distancia entre la oreja ajena
y la neurona propia.
La sonrisa se funde en un ..ja, ja.. sin gracia
mientras los dedos, torpes, persiguien a las teclas
el ojo se transmuta en oreja, sin pasión y sin música
y la mano, sin lengua y en silencio, en boca neutra.
Es la mano quien habla y el ojo, es el que escucha.
Estás haciendote mayor entre las brumas
hablando d’hedonismo, de tendencias perversas
de aforismos depravados y crecidas virtudes
del que dicen, del qué diran, de sectareos sin secta
de hipotéticas reencarnaciones y complejos sin culpa
de la olvidada y nunca superada adolescencia.
Acercate a la vida desnuda de prejuicios:
qué juzguen los demás las diferencias!
Puede ser divertido ser perversa o “el malo”
si no dejas llevarte por pequeñas miserias.